Corsé una tendencia por Josep Pons

Josep Pons analiza la tendencia del corsé

Este domingo salió publicado en La Vanguardia un artículo que plasma magníficamente cómo el corsé, una tendencia algo sorprendente aún a día de hoy, se ha impuesto gracias al apoyo que ha recibido por algunos de los iconos más influyentes del mundo de la moda.

Bajo el título «La moda que no deja ni respirar», Margarita Puig, que domina como nadie las últimas tendencias del sector, realizó un trabajo excelente evidenciando una de las muchas contradicciones humanas que hay actualmente.

La vuelta del corsé se debe a los diseñadores más populares del momento, y se ha potenciado y generalizado a través de celebrities como Nicole Kidman o las hermanas Kardashian, que atrapan sus cinturas en espacios que hacen imposible comer e incluso respirar. Como remarca Margarita Puig en su artículo, la actriz estadounidense se rompió una costilla por utilizar el corsé, y Elle Fanning se desmayó en Cannes por el mismo motivo.

El corsé se utiliza como un método para adelgazar y reducir la cintura, lo que se convierte en un gran negocio para los fabricantes especializados.

El corsé y las celebrities
El corsé y las celebrities

Según Puig, gran visionaria de tendencias, el bustier y el ceñidor se convertirán en objetos de reclamo para la próxima temporada.

Mi opinión es que debería haber tolerancia y libertad absoluta para quien quiera utilizarlos. Cada persona es un mundo y cada cabeza una historia. 

Sin embargo, la conclusión que debemos sacar es que cada vez hay más conductismo y menos criterio propio. No por nada, sino porque el corsé es incómodo y nada bueno para la salud. Pero, sin duda, el efecto del mimetismo lo inducirá a su uso generalizado. 

El seguidismo por las tendencias, debido a la gran influencia de los iconos de moda, demuestra que el dejarse llevar de las masas no ha evolucionado en absoluto. Los líderes de opinión se imponen, conducen al grupo y generalizan a todos los niveles las tendencias e, incluso, me atrevería a decir que las conductas, los criterios y las formas de actuar.

¿Se trata de una dictadura? No, al final no se obliga a nadie a utilizar el corsé. Es más bien una falta de criterio, de seguridad en uno o una misma.

Francamente, me siento decepcionado. Creía que habíamos evolucionado, que existía más capacidad de decisión personal… Y, lamentablemente, este poder de influencia no es exclusivo del sector de la imagen y la moda.

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